El Banco Central Europeo (BCE) ha presentado sus estados financieros de 2024, reflejando una pérdida de 7.944 millones de euros, algo que no ha gustado en la institución a tenor de los paños calientes con los que la presentan.
En la misma comunicación, el BCE destaca que el resultado se produce tras años de beneficios sustanciales.
Además, aclaran que las pérdidas son el resultado de las políticas implementadas para garantizar la estabilidad de precios en la zona euro. Es decir, para combatir la inflación que hemos sufrido en los últimos años.
Para conseguirlo, el BCE realizó una importante compra de activos financieros con tasas fijas y vencimientos largos, lo que se ha combinado con un aumento en las obligaciones, sobre las que se pagan intereses a tasas variables.
El incremento de la tasa de refinanciación principal (MRO) en 2022 y 2023, aplicado para combatir la alta inflación, ha generado un notable aumento en los gastos por intereses (pasó de un promedio de 3,8% en 2023 a 4,1% en 2024), mientras que los ingresos obtenidos por los activos (especialmente mediante los programas como el APP y el PEPP) no han crecido en la misma proporción.
El incremento de los intereses también ha elevado los ingresos en algunas partidas, como las relacionadas con la asignación de billetes en circulación, aunque de forma insuficiente para compensar los mayores gastos.
La principal razón detrás de los resultados negativos se debe a que los gastos por intereses han superado a los ingresos. Entre los factores determinantes destacan:
Entre las principales partidas del ejercicio 2024 en comparación con 2023 se destacan:
El resultado neto de intereses se situó en -6.983 millones de euros en 2024, mejorando ligeramente en 210 millones con respecto a los -7.193 millones de euros de 2023.
La predicción del BCE es afrontar pérdidas en los próximos años, pero espera que sean menores a las de 2023 y 2024. La institución confía en retomar la senda de la rentabilidad en el medio plazo.
Sin embargo, habrá que ver cómo soluciona Europa sus problemas con el aumento de gasto en Defensa, ya que ya hay gobiernos pidiendo que se financie con fondos europeos e incluso aunque dicha financiación deba ser devuelta en el futuro, queda por ver cuáles serán las condiciones en que se ofrecen. Si se quiere promover el gasto en defensa, una posibilidad para hacerlo es que dicha financiación sea muy atractiva para el financiado y poco para el que financia.