¿Te arrepientes de haber pedido un préstamo, pero ya te han enviado el dinero? Siempre que no hayan pasado más de 14 días desde la firma del contrato de préstamo, tienes derecho a desistir sin dar explicaciones. Se llama derecho de desistimiento y aquí te contamos cómo funciona.
El derecho de desistimiento significa que como receptor de un préstamo al consumo tienes derecho a dejar sin efecto el contrato de préstamo en los 14 días siguientes a la firma del contrato o, si es posterior, a la recepción de las condiciones del contrato. Este derecho no se aplica a los préstamos menores de 200 euros o superiores a 75.000.
Está regulado por la Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo.
Tienes un plazo de 14 días naturales desde la firma del contrato para notificar a la entidad tu intención de desistir del préstamo.
La notificación debe hacerse utilizando los medios proporcionados por el prestamista, de acuerdo con la información facilitada en el contrato (según la letra p del apartado 2 del artículo 16). Esto puede ser por carta, correo electrónico o cualquier otro soporte duradero que permita dejar constancia de la comunicación.
Es importante que la notificación se envíe antes de que finalice el plazo de 14 días. Se considera válida si la notificación se envió dentro del plazo, aunque el prestamista la reciba después. El documento debe ser accesible y conservable para ambas partes.
Después de comunicar tu decisión, tienes un máximo de 30 días naturales para devolver el importe total del préstamo junto con los intereses acumulados.
Los intereses se calcularán desde la fecha en que recibiste el préstamo hasta el día en que efectúes la devolución del capital, aplicando el tipo deudor acordado en el contrato.
No se te podrá exigir ninguna penalización o compensación adicional, salvo los gastos no reembolsables que el prestamista haya pagado a la Administración Pública (si los hubiera).
Aunque es bueno que exista el derecho de desistimiento, lo mejor es que no tengas que utilizarlo. En parte porque el proceso es un poco engorroso y, en parte, porque tendrás que pagar el coste del interés durante el tiempo que hayas tenido el dinero, que puede ser considerable si has adquirido un crédito caro de alto coste.
Aquí hay algunos consejos sobre cómo deberías pensar al pedir un préstamo para no arrepentirte.
¿Realmente necesitas hacer o comprar aquello para lo que estás pidiendo el préstamo? ¿Realmente no puede esperar a que ahorres el dinero? Pensar bien en el propósito del préstamo reduce el riesgo de tener que pagar costes de préstamo innecesarios.
Una razón común para que los préstamos se paguen anticipadamente es que el prestatario recibe dinero de otra fuente, por ejemplo, vendiendo un activo, recibiendo un anticipo de herencia o pidiendo prestado a un familiar. Investigs todas estas opciones antes de pedir un préstamo de una entidad comercial que te genere costes.
Leer la letra pequeña del contrato de préstamo antes de firmarlo es importante para obtener una comprensión completa de los costes y obligaciones que conlleva el préstamo. Demasiadas personas descuidan esta tarea, lo que les lleva a lamentar sus préstamos.
Al comparar los términos del préstamo y las tasas de interés de varias entidades, aumentas tus posibilidades de encontrar un préstamo económico. Es preferible usar una página de comparación.
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